miércoles, 19 de agosto de 2009

Leyendas de la zona central

La Calchona
Muchas son las versiones que se han tejido referente a la fantástica historia llamada "La Calchona", algunas personas la definen como una mujer fea y malevola que ataca a los jinetes. Otros mencionan que tomando forma de animal ataca a los hombres desobedientes e infieles. Existe además la versión de la mujer que por las noches se transformaba en diferentes animales.

Espiritu en pena
Cuenta la historia que un matrimonio vivía sin problemas en el campo, junto a sus dos hijos. Per la famila no sabía que la mujer era bruja. Ella tenía escondidos unos frascos llenos de cremas que se ponía en su cuerpo todas las noches. Estos ungüentos tenían la virtud de transformarla en el animal que ella quisiese. Luego de hacer este rito, salía a pasear por los campos nocturnos. En la mañana volvía, se aplicaba sus cremas y recobraba la forma de madre. Así pasó el tiempo, hasta que un día, no se sabe bién si sus hijos la vieron o encontraron estos frascos. Imitando a su mamá se pusieron las cremas, tranformándose en múltiples animales. Perros, chanchos, pollos y zorros. Pero cuando quisieron volver a ser niños, no supieron como. No sabían qué crema echarse en el cuerpo. Convertidos en animalitos se pusieron a llorar. Su padre al despertar por los sollozos de sus hijos se encontró con la sorpresa de ver en lugar de sus hijos a unos pequeños animalitos. Él logró encontrar el frasco indicado y consigió que los niños se transformaran nuevamente en lo que siempre fueron: niños. El padre sin pensarlo se deshizo de las cremas y las botó a las aguas del río.Convertida en oveja negra volvió su esposa quien no pudo encontrar sus mágicos ungüentos. Los buscó por todas partes sin resultado. Quedo convertida para siempre en ese animal. Ahora cuando se siente balar una oveja negra que vaga sola por los campos de noche, todos los campesinos saben que se trata de la Calchona, la oveja negra.

Laguna del Inca
Escondida en las alturas de la Cordillera de los Andes, en Portillo, se encuentra una hermosa laguna que hoy se conoce como Laguna del Inca. Aseguran que sus plácidas aguas color esmeralda se deben a una hermosa y triste historia de amor.
Antes que los españoles llegaran a estas tierras los incas habían extendidos sus dominios hasta las riberas del río Maule. Como se consideraban "hijos del sol", las altas montañas andinas eran el escenario perfecto para realizar sus rituales y ceremonias religiosas.
Según cuenta la leyenda el inca Illi Yupanqui estaba enamorado de la princesa Kora-llé, la mujer más hermosa del imperio. Decidieron casarse y el lugar elegido fue una cumbre ubicada a orillas de una clara laguna.
Cuando la ceremonia nupcial (*) concluyó, Kora-llé debía cumplir con el último rito: descender por la ladera del escarpado cerro, ataviada con su traje y joyas, seguida por su séquito. El tramo presentaba grandes riesgos. El camino era estrecho, cubierto de piedrecillas resbalosas y bordeado por profundos precipicios. La hermosa princesa mientras cumplía con la tradición cayó al vacío.
Illi Yupanqui, advertido por los gritos, se echó a correr. Pero el infortunio se había cruzado en el destino de la pareja. Cuando llegó a su lado era tarde. Su amada princesa estaba muerta.
Angustiado y lleno de tristeza, el príncipe decidió que Kora-llé merecía un sepulcro único, por lo que hizo que el cuerpo de la princesa fuera depositado en las profundidades de la laguna.
Cuando Kora-llé llegó a las profundidades envuelta en blancos linos, el agua mágicamente tomó un color esmeralda, el mismo de los ojos de la princesa.
Se dice que desde ese día la Laguna del Inca está encantada. Hay quienes incluso aseguran que en ciertas noches de plenilunio el alma de Illi Yupanqui vaga por la quieta superficie de la laguna emitiendo lamentos recordando a su amada Kora-llé.

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